El aborto es uno de los temas controvertidos más recurridos por los cineastas independientes con ganas de dar su punto de vista acerca de tan espinoso asunto. Superadas en la cada día más laica sociedad occidental las barreras morales acerca de sus implicaciones, últimamente varias películas se han acercado al tema con cierta perspectiva histórica, como tratando de recordar a qué nos atenemos censurando actitudes socialmente extendidas y que sólo se mantienen en la clandestinidad por cuestiones religiosas principalmente. Las normas de la casa de la sidra fue la gran película sobre el tema hace unos años, a pesar de haber ejemplos mucho más gráficos como la irregular Si las paredes hablasen, que trataba de abarcar varias épocas con el mismo tema de fondo. En El secreto de Vera Drake Mike Leigh nos da su visión acerca del aborto pero va un paso más allá pues al confrontar la realidad con la legalidad lo que consigue finalmente es enjuiciar las propias leyes y su procedencia. El resultado es bastante aceptable aunque estemos ante un cine pausado y tranquilo.

Demasiado tranquilo en su primera hora de rodaje, en la cual Leigh se dedica parsimoniosamente a enseñarnos la vida de Vera Drake, una afable ama de casa y mujer para todo que abnegadamente cumple con todas sus obligaciones en favor de una familia a la que adora. Vera es sencillamente encantadora a ojos de todo el mundo pero esconde un oscuro secreto que sólo una mísera amiga conoce: practica abortos clandestinos a domicilio. Trata a jóvenes que desean interrumpir su indeseado embarazo. Dada la época estas jóvenes buscan una solución barata aunque arriesgada. Así transcurre una hora enterita en la que de paso conocemos a la familia de Vera y nos presentan subtramas que funcionan con mejores y peores resultados pero que en líneas generales no aportan casi nada y lastran una ya de por sí dura primera hora. Entonces sucede lo inevitable cuando una de las pacientes de Vera cae enferma tras serle practicado un aborto. La policía empieza a tirar del hilo hasta llegar a la inocente, cándida y bondadosa Vera, que se verá en la situación más difícil de su vida.

El secreto de Vera Drake contiene escenas de gran poderío en su segunda parte, una vez que la trama se desenvuelve y se desarrolla. La primera hora está recomendada para insomnes pues su desarrollo es lento y fácilmente acortable, tanto que al final las dos horas de película casi nos dejan la sensación de haber visto dos películas de una hora, de las cuales la segunda de ellas dura demasiado poco. El punto en común de ambas es el nivel de actuaciones del film, como suele pasar en las películas de Mike Leigh como la extraordinaria Secretos y mentiras. En esta ocasión Blenda Blethyn deja paso a una superlativa Imelda Staunton que mereció mejor suerte en los Oscar frente a la Hillary Swank de Million Dollar Baby. Staunton realiza una actuación impecable y brillante con muchos registros, desde la afable señora Drake hasta la desesperada acusada de crímenes que ella misma desconocía como tales. Las reflexiones finales del film son estupendas pues Leigh se encarga de que no haya malos reconocidos en el film. Ni los detectives son agresivos ni nada parecido. Lo único que hay en el film es un retrato de la práctica ilegal del aborto, que moralmente tiene muchas visiones aunque se suele reducir a dos, la laica y la religiosa.

El film creará controversias aunque bien es cierto que hoy en día estos temas cada día están más superados. No viene mal recordar lo que ocurría en el pasado para que nuestras leyes y sociedades no vuelvan a las andadas. Todo ésto bajo un guión irregular con ritmos muy distintos que muy probablemente se le atragante a más de uno. Aún así, si por algo será recordada El secreto de Vera Drake es por la tremenda actuación de Imelda Staunton.

7,5/10